Aportaciones de la práctica de la psicología a la adaptación al lugar, las personas y las actividades.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
sábado, 15 de septiembre de 2012
martes, 4 de septiembre de 2012
Soporte para el tratamiento CC del Trastorno por Estrés Postraumático
La "exposición" al estímulo aversivo, quizá el segmento más sencillo de diseñar por parte del psicoterapeuta y el más complicado a iniciativa del paciente de Estrés Postraumático (TEPT/PTSD).
En el desarrollo del tratamiento del TEPT es habitual solicitar al paciente, una vez valorado el alcance del problema en sus áreas más frecuentes, que describa con palabras el acontecimiento traumático en un contexto controlado. Más adelante, una vez que ha demostrado habilidad en la gestión de emociones, se sugiere que escriba, a modo de relato, el acontecimiento vivido con la finalidad de traducir las emociones asociadas a términos objetivos y operativos.
La toma de conciencia del episodio traumático permite un avance en la psicoterapia por tratarse de un procesamiento de la información menos aversivo que los contenidos inefables anteriores. La progresiva relectura de dicho relato permitiría asimilar y elaborar de una forma menos incapacitante cuando el paciente haya alcanzado unos niveles mínimos de seguridad en un ambiente controlado.
Un paso más ambicioso, y cuando se da la ocasión de subir un "escalón de la jerarquía" de ítems, es la publicación de forma anónima de dicho episodio con la precaución de evitar la impresión del lector ajeno. Con una supervisión adecuada y en el momento favorable sería aconsejable dicho paso utilizando la ventana de comentarios de este mismo artículo o un blog propio.
Una vez superado ese "trance" nos encontraríamos más cerca de una exposición real con su procedimiento clínico asociado.
Etiquetas:
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TEPT
Ubicación:
Madrid, España
domingo, 19 de agosto de 2012
jueves, 5 de abril de 2012
lunes, 6 de febrero de 2012
Angustia existencial
Una vez superado el lunes del año, comenzando el martes, y la adaptación al curso normal de actividad ofreciendo signos de continuidad, nos encontramos con las primeras experiencias negativas, propias o "ajenas" y generalizadas acerca de situaciones de incertidumbre: quiebra económica, despido laboral, problemas en el pago, demoras en el cobro, aumento de los casos de desahucio..., parece como si se fuera a terminar la vida tal y como la conocíamos cuando leemos, escuchamos o vemos eventos sociales de frustración que nos animan a eludir la realidad.
Los problemas propios, los ajenos, las previsiones económicas y laborales, etc. parecen que cobran una relevancia especial en estos días, y surge en cada uno de nosotros los síntomas de angustia como la respuesta proporcionada de nuestro cerebro a las cuestiones vitales descritas, a la ausencia de significación continuada de nuestra conducta (antigua) a los problemas presentes. Un estado de indefensión crónico y percibido como sin salida y que contagia una respuesta de pánico.
Justo cuando estamos a punto de tocar fondo, de buscar eludir la situación de la manera más familiar, surge la creatividad, la adaptación por modificación de la escala de prioridades o necesidades y las soluciones que anteriormente no se nos hubieran ocurrido o no hubiéramos tenido el valor para iniciarlas. Nos queda, en adelante, el optimismo de ver ocasiones de superación donde antes observábamos el vacío.
El dolor por la pérdida del sentido vital se atenúa y resuelve generando otra significación cualitativamente mejor. Sólo la resistencia por un duelo crónico por la situación previa permite que se prolongue la parálisis. Una buena reflexión: ¿Qué tememos que nos ocurra? ¿Qué alcance tiene sobre cada uno este impacto emocional? Es conveniente racionalizar cada síntoma y observar la angustia existencial como una estrategia ancestral para el cambio, saber aprovechar su rendimiento y entenderla como una fase más de la metamorfosis :-)
Los problemas propios, los ajenos, las previsiones económicas y laborales, etc. parecen que cobran una relevancia especial en estos días, y surge en cada uno de nosotros los síntomas de angustia como la respuesta proporcionada de nuestro cerebro a las cuestiones vitales descritas, a la ausencia de significación continuada de nuestra conducta (antigua) a los problemas presentes. Un estado de indefensión crónico y percibido como sin salida y que contagia una respuesta de pánico.
Justo cuando estamos a punto de tocar fondo, de buscar eludir la situación de la manera más familiar, surge la creatividad, la adaptación por modificación de la escala de prioridades o necesidades y las soluciones que anteriormente no se nos hubieran ocurrido o no hubiéramos tenido el valor para iniciarlas. Nos queda, en adelante, el optimismo de ver ocasiones de superación donde antes observábamos el vacío.
El dolor por la pérdida del sentido vital se atenúa y resuelve generando otra significación cualitativamente mejor. Sólo la resistencia por un duelo crónico por la situación previa permite que se prolongue la parálisis. Una buena reflexión: ¿Qué tememos que nos ocurra? ¿Qué alcance tiene sobre cada uno este impacto emocional? Es conveniente racionalizar cada síntoma y observar la angustia existencial como una estrategia ancestral para el cambio, saber aprovechar su rendimiento y entenderla como una fase más de la metamorfosis :-)
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