Aportaciones de la práctica de la psicología a la adaptación al lugar, las personas y las actividades.
jueves, 5 de abril de 2012
lunes, 6 de febrero de 2012
Angustia existencial
Una vez superado el lunes del año, comenzando el martes, y la adaptación al curso normal de actividad ofreciendo signos de continuidad, nos encontramos con las primeras experiencias negativas, propias o "ajenas" y generalizadas acerca de situaciones de incertidumbre: quiebra económica, despido laboral, problemas en el pago, demoras en el cobro, aumento de los casos de desahucio..., parece como si se fuera a terminar la vida tal y como la conocíamos cuando leemos, escuchamos o vemos eventos sociales de frustración que nos animan a eludir la realidad.
Los problemas propios, los ajenos, las previsiones económicas y laborales, etc. parecen que cobran una relevancia especial en estos días, y surge en cada uno de nosotros los síntomas de angustia como la respuesta proporcionada de nuestro cerebro a las cuestiones vitales descritas, a la ausencia de significación continuada de nuestra conducta (antigua) a los problemas presentes. Un estado de indefensión crónico y percibido como sin salida y que contagia una respuesta de pánico.
Justo cuando estamos a punto de tocar fondo, de buscar eludir la situación de la manera más familiar, surge la creatividad, la adaptación por modificación de la escala de prioridades o necesidades y las soluciones que anteriormente no se nos hubieran ocurrido o no hubiéramos tenido el valor para iniciarlas. Nos queda, en adelante, el optimismo de ver ocasiones de superación donde antes observábamos el vacío.
El dolor por la pérdida del sentido vital se atenúa y resuelve generando otra significación cualitativamente mejor. Sólo la resistencia por un duelo crónico por la situación previa permite que se prolongue la parálisis. Una buena reflexión: ¿Qué tememos que nos ocurra? ¿Qué alcance tiene sobre cada uno este impacto emocional? Es conveniente racionalizar cada síntoma y observar la angustia existencial como una estrategia ancestral para el cambio, saber aprovechar su rendimiento y entenderla como una fase más de la metamorfosis :-)
Los problemas propios, los ajenos, las previsiones económicas y laborales, etc. parecen que cobran una relevancia especial en estos días, y surge en cada uno de nosotros los síntomas de angustia como la respuesta proporcionada de nuestro cerebro a las cuestiones vitales descritas, a la ausencia de significación continuada de nuestra conducta (antigua) a los problemas presentes. Un estado de indefensión crónico y percibido como sin salida y que contagia una respuesta de pánico.
Justo cuando estamos a punto de tocar fondo, de buscar eludir la situación de la manera más familiar, surge la creatividad, la adaptación por modificación de la escala de prioridades o necesidades y las soluciones que anteriormente no se nos hubieran ocurrido o no hubiéramos tenido el valor para iniciarlas. Nos queda, en adelante, el optimismo de ver ocasiones de superación donde antes observábamos el vacío.
El dolor por la pérdida del sentido vital se atenúa y resuelve generando otra significación cualitativamente mejor. Sólo la resistencia por un duelo crónico por la situación previa permite que se prolongue la parálisis. Una buena reflexión: ¿Qué tememos que nos ocurra? ¿Qué alcance tiene sobre cada uno este impacto emocional? Es conveniente racionalizar cada síntoma y observar la angustia existencial como una estrategia ancestral para el cambio, saber aprovechar su rendimiento y entenderla como una fase más de la metamorfosis :-)
sábado, 7 de enero de 2012
La vuelta al cole
Qué buena ocasión para recordar aquel estado de ánimo que experimentábamos cuando a término de las vacaciones navideñas anticipábamos el regreso al aula. Es probable que nos resulte sencillo debido a la similitud entre aquellos recuerdos y la actual previsión personal de los próximos lunes.
La antigua angustia ante la evaluación por parte del profesor y el temor a la próxima reunión de trabajo, se parecen mucho. La ingenua idea de lo insoportable del periodo de tiempo hasta las vacaciones de Semana Santa y el afrontamiento pesimista del sentimiento que induce las semanas completas sin festivos, son prácticamente idénticos.
El mismo frío y la misma sensación interna, al mirar por la ventana, que bien merece ser resuelta esta vez.
Generalmente el estado de ánimo descrito se debe a un comienzo inadecuado de la etapa vacacional. Habríamos tenido una experiencia similar, menos intensa, justo después del puente de la Constitución, cuando hemos llegado a la Navidad con la falsa idea de que no hubiéramos aguantado un día más. El riego está en la creencia de que ahora, no estamos preparados anímicamente para afrontar dicho periodo.
La solución está en el último párrafo: descifrar la información interna, desenredar lo emocional de lo racional:
1.- Describir con palabras objetivas "qué es lo peor que me espera en los próximos días".
2.- Darle un valor de credibilidad (de 0 a 10)
3.- Buscar argumentos sostenibles a favor y en contra de tal hipótesis.
4.- Inmediatamente después hacer otra hipótesis optimista, operativa y constructiva del futuro a corto plazo, dándole un valor de credibilidad (de 0 a 10).
Racionalizando de esta forma la angustia existencial deshacemos el encantamiento del que eramos víctimas. No olvides acordarte de lo que exagerabas cuando creías que era el fin ;-)
Buen lunes.
El mismo frío y la misma sensación interna, al mirar por la ventana, que bien merece ser resuelta esta vez.
Generalmente el estado de ánimo descrito se debe a un comienzo inadecuado de la etapa vacacional. Habríamos tenido una experiencia similar, menos intensa, justo después del puente de la Constitución, cuando hemos llegado a la Navidad con la falsa idea de que no hubiéramos aguantado un día más. El riego está en la creencia de que ahora, no estamos preparados anímicamente para afrontar dicho periodo.
La solución está en el último párrafo: descifrar la información interna, desenredar lo emocional de lo racional:
1.- Describir con palabras objetivas "qué es lo peor que me espera en los próximos días".
2.- Darle un valor de credibilidad (de 0 a 10)
3.- Buscar argumentos sostenibles a favor y en contra de tal hipótesis.
4.- Inmediatamente después hacer otra hipótesis optimista, operativa y constructiva del futuro a corto plazo, dándole un valor de credibilidad (de 0 a 10).
Racionalizando de esta forma la angustia existencial deshacemos el encantamiento del que eramos víctimas. No olvides acordarte de lo que exagerabas cuando creías que era el fin ;-)
Buen lunes.
lunes, 2 de enero de 2012
Qué pereza
El comienzo del año, enero es como el lunes de una semana especial, el inicio, el momento de poner en marcha todos los buenos propósitos que se han generado en los últimos veinte días, seguramente muy ambiciosos, y posiblemente en un autodiscurso de evasión aliviadora de responsabilidades en esa ocasión. Es el momento de la verdad, si cumplimos (o no) con las expectativas creadas acerca de nuestra propia imagen...qué responsabilidad más fuerte, tanto que supera a la suma de responsabilidades de la lista ;-)
Es ahora, el momento oportuno, para ponerse delante del papel (o mejor aún, de la pantalla) para hacer un inventario de todas esas necesidades que se han admitido alegremente estas últimas semanas, y que corren el riesgo de olvidarse, justificarse o negarse, con el alcance que ello supone a nivel de autoestima. Es tan frecuente escuchar este hábito depresor: "lo normal (y ajeno) es conseguir las cosas que te propones...y lo raro (y propio) es perderlas", que bien merece la pena empezar hoy mismo a identificar todas las "cosas por hacer" que tenemos delante.
Una vez objetivadas todas los cambios previstos y que van a significar el comienzo del nuevo año, habría que jerarquizarlas, relacionarlas y describirlas de forma operativa. Una vez obtengamos esa lista, podemos articularla en submetas, con definición de las acciones y medios necesarios para su logro. Esto lo hace más sencillo. Lo que hasta ahora podía parecer una pared de granito insuperable si no al menos provocador de pereza, lo convertimos en una hoja de ruta con objetivos racionales que incluyen una descripción que nos permite saber de forma clara cuándo lo hemos conseguido. Y para ser justos con nosotros mismo, deberíamos incluir cómo vamos a celebrarlo confiando en que "por esta vez" lo hemos logrado...
Quizá haga falta "dibujar" simbólicamente todas esas operativas para fijarlas en la puerta del frigorífico ;-)
Buen lunes.
Es ahora, el momento oportuno, para ponerse delante del papel (o mejor aún, de la pantalla) para hacer un inventario de todas esas necesidades que se han admitido alegremente estas últimas semanas, y que corren el riesgo de olvidarse, justificarse o negarse, con el alcance que ello supone a nivel de autoestima. Es tan frecuente escuchar este hábito depresor: "lo normal (y ajeno) es conseguir las cosas que te propones...y lo raro (y propio) es perderlas", que bien merece la pena empezar hoy mismo a identificar todas las "cosas por hacer" que tenemos delante.
Una vez objetivadas todas los cambios previstos y que van a significar el comienzo del nuevo año, habría que jerarquizarlas, relacionarlas y describirlas de forma operativa. Una vez obtengamos esa lista, podemos articularla en submetas, con definición de las acciones y medios necesarios para su logro. Esto lo hace más sencillo. Lo que hasta ahora podía parecer una pared de granito insuperable si no al menos provocador de pereza, lo convertimos en una hoja de ruta con objetivos racionales que incluyen una descripción que nos permite saber de forma clara cuándo lo hemos conseguido. Y para ser justos con nosotros mismo, deberíamos incluir cómo vamos a celebrarlo confiando en que "por esta vez" lo hemos logrado...
Quizá haga falta "dibujar" simbólicamente todas esas operativas para fijarlas en la puerta del frigorífico ;-)
Buen lunes.
viernes, 23 de diciembre de 2011
Navidad y Desorden Alimenticio
Sorprende el dato de que más de la mitad de los diagnósticos en los trastornos de alimentación, que siempre nos recuerdan a la anorexia nerviosa y hábitos purgativos, son en realidad trastornos de la conducta alimentaria no especificados (TCANE).
En la clínica habitual de estas alteraciones es frecuente el diagnóstico de Trastorno A. por atracones, de A. por sobreingesta compulsiva o cualquier otro tipo de hábito que tiene como consecuencia el malestar del paciente, un riesgo para su salud si existe otro problema físico o un trastorno de Obesidad crónico.
Sorprende también el hecho evidente de que este tipo particular de síndrome se acusa con mayor frecuencia en fechas como esta en las que nos mueve un impulso a consumir estimulados por la cultura, la presión comercial y una tolerancia social al abuso en la ingesta.
Si se valorase nuestro comportamiento en relación a la ingesta en ese segmento de tiempo resultaría un ambiente nocivo de tolerancia poco saludable que sugeriría su evitación, una frustración acumulada que se compensa con la comida o la cena de ese día, y un ensayo más (reforzado positivamente) que nos dirige a un problema de salud crónico. Esto es, poco que añorar en el caso de encontrar una motivación para modificar hábitos justo ahora, en esta ocasión que podemos significar de ese modo.
Ánimo...
domingo, 18 de diciembre de 2011
Distorsiones estadísticas
¿El siguiente evento para evadirse? ¿El contenido de pensamiento recurrente favorito que nos aísle de nuestros particulares fantasmas?
El Sorteo de la Lotería de Navidad, claro. Sorprende como logra su campaña de sensibilización, desde hace años, hacernos creer a la gran mayoría de que vamos a resultar agraciados con el premio máximo. Cuando en realidad las probabilidades de que nuestro número resulte seleccionado son más que remotas, mantenemos una ilusión cuasi mágica, y muy cercana a la ideación obsesiva compulsiva de contenidos varios.
El inconveniente: la posibilidad de que resultemos alcanzados por el premio es muy inferior a ser alcanzados por una teja cuando salimos a la calle un día de viento. Ambas contingencias, ambas percepciones de futuro, la positiva y deseada como la negativa y "accidental", correlacionan. A medida que vayamos creyendo en una probabilidad tan remota como positiva, vamos aceptando la vulnerabilidad ante lo accidental o en la suerte (vs. autodeterminación).
La solución: el refuerzo del "locus de control interno". Esto es, la racionalización de las expectativas y la confianza en el logro de las mismas metas: en este caso el atesoramiento, con medios propios. Como el lema que exponía no sé qué Compañía Aérea en la entrada al aeropuerto: "el mayor riesgo (significativo) de sufrir un accidente por viajar en avión ha sido llegar hasta aquí".
Mucha suerte :-)
El Sorteo de la Lotería de Navidad, claro. Sorprende como logra su campaña de sensibilización, desde hace años, hacernos creer a la gran mayoría de que vamos a resultar agraciados con el premio máximo. Cuando en realidad las probabilidades de que nuestro número resulte seleccionado son más que remotas, mantenemos una ilusión cuasi mágica, y muy cercana a la ideación obsesiva compulsiva de contenidos varios.
El inconveniente: la posibilidad de que resultemos alcanzados por el premio es muy inferior a ser alcanzados por una teja cuando salimos a la calle un día de viento. Ambas contingencias, ambas percepciones de futuro, la positiva y deseada como la negativa y "accidental", correlacionan. A medida que vayamos creyendo en una probabilidad tan remota como positiva, vamos aceptando la vulnerabilidad ante lo accidental o en la suerte (vs. autodeterminación).
La solución: el refuerzo del "locus de control interno". Esto es, la racionalización de las expectativas y la confianza en el logro de las mismas metas: en este caso el atesoramiento, con medios propios. Como el lema que exponía no sé qué Compañía Aérea en la entrada al aeropuerto: "el mayor riesgo (significativo) de sufrir un accidente por viajar en avión ha sido llegar hasta aquí".
Mucha suerte :-)
domingo, 11 de diciembre de 2011
Síndrome post vacacional
Tras el macro puente festivo que acabamos de terminar, viene una semana completa, sin descanso. Se trata de un excepcional "globo sonda" de lo que a nivel anímico nos podamos encontrar tras los días de Navidad, Año Nuevo y Reyes.
En realidad, cada uno vamos a manifestar una sintomatología emocional diferente, a ninguno nos dejará indiferente el cambio. Si una semana con dos festivos nos alcanza, imaginad lo que puede conseguir tres fines de semana consecutivos emocionalmente impactantes.
Y sólo una solución preventiva: "llegar al viernes (o víspera del festivo) con la sensación de que podríamos haber seguido un día más trabajando si hubiera sido necesario". En esencia (y en negativa), evitar experimentar un alivio extraordinario el primer día festivo. Por ejemplo, trabajar el sábado por la mañana (¿?).
De esta forma, uno quiere que llegue mañana (lunes) para poder hacer tantas cosas como se quedó con ganas de hacer el día laboral anterior.
Buen lunes.... :-)
En realidad, cada uno vamos a manifestar una sintomatología emocional diferente, a ninguno nos dejará indiferente el cambio. Si una semana con dos festivos nos alcanza, imaginad lo que puede conseguir tres fines de semana consecutivos emocionalmente impactantes.
Y sólo una solución preventiva: "llegar al viernes (o víspera del festivo) con la sensación de que podríamos haber seguido un día más trabajando si hubiera sido necesario". En esencia (y en negativa), evitar experimentar un alivio extraordinario el primer día festivo. Por ejemplo, trabajar el sábado por la mañana (¿?).
De esta forma, uno quiere que llegue mañana (lunes) para poder hacer tantas cosas como se quedó con ganas de hacer el día laboral anterior.
Buen lunes.... :-)
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